Mientras percibes algo, das a luz un pensamiento, y este pensamiento ahora piensa. Ahora que existe, ahora que ha sido conjurado, ahora que ha sido enfocado, ahora vibra. Ahora, por la ley de la atracción, otros pensamientos que le calzan vibratoriamente vendrán. Así comienza su expansión inmediatamente.
No podemos enfocarnos en las debilidades de los demás y evocar sus fortalezas. No puedes enfocarte en las cosas que piensas ellos están haciendo mal, y evocar algo que te haga sentir mejor. Tienes que tocar al ritmo del tambor que te haga sentir bien mientras lo tocas. Y cuando lo haces, serás una señal fuerte de influencia que les ayudará a reconectarse con quien ellos son.